lunes, 9 de abril de 2012

TMB Concurs de relats curts 6ª Edició


Curiosidades en el vagón




Mama! Mama! Mira esa señora! 
Instantáneamente un pequeño dedo de una niña de unos 4 años, con una cara de miedo y de curiosidad, señalaba hacia mí mientras alzaba la mirada hacia su madre y le estiraba del abrigo, ella estaba distraída mirando su móvil.
Al momento la madre me miro y le dijo a la niña:
-Alba!!
Se acerco a su oído y le susurro unas palabras.
Alba, seguía mirándome sin perder detalle, con la misma curiosidad que tenía en el momento en el que me vio subir en el vagón.
Pasaron unos instantes hasta que la pequeña insistió y le volvió a preguntar a su madre:
-Mama, que le pasa a esa señora???
La madre volvió a mirar sin saber que decir, mirándome con una sonrisa entre de vergüenza y de solidaridad ante algo que desconocía, es más, ante alguien que en un vagón repleto de gente nadie se pararía a conocer por miedo o respeto.
Ante la insistencia de la criatura, su madre le dijo:
-Mira Alba, no sé qué le pasa a esa señora, pero si lleva una mascarilla es posible que este malita, deja ya de preguntar sobre ese tema, entendido?
La niña puso cara de no estar contenta con esa explicación y siguió mirándome.
Yo, permanecía sentada, mi mascarilla con filtro de carbón activo me permitía respirar, en un ambiente para mí contaminado por los tóxicos, perfumes, jabones, desodorantes, productos de 
limpieza utilizados en el metro, olores de tabaco, olor a naftalina de alguna persona mayor, que guardaba su abrigo entre esas perlas maliciosas y muchas cosas más que una persona que no esté afectada por el Síndrome de Sensibilidad Química jamás se pararía a pensar.
Transcurrieron varias paradas más de la línea lila, estaba bastante lleno pero en Sagrada Familia se bajo bastante turista, al finalizar el subir y bajar de gente me di cuenta de que la pequeña Alba y su madre seguían en el vagón.
Al lado mío se quedo un asiento libre, Alba no dudo en pedirle a su madre que fuera con ella, un tanto miedosa pero queriendo sentarse al lado mío, la mujer me miro e intentaba persuadir a la pequeña.
-Alba ya bajamos quedan pocas paradas, además estos asientos son para gente que lo necesita y nosotros no estamos malitos, verdad?
Quedaban unas paradas para llegar a mi destino, decidí levantarme e ir a saludar a la pequeña Alba.
Me acerque, mira a la madre y me agache para hablar con Alba.
-Alba? He oído tu nombre que bonito- le dije
La niña se acerco a su madre sin dejar de mirar.
-No tengas miedo
-Quieres saber qué me pasa? 
-Sentí que se lo preguntabas a tu mama, te lo cuento?
Los ojos negros de la preciosa niña del vestido rosa y las coletas se abrieron como platos y me dijo que si con la cabeza.
-Mira esta mascarilla aunque sea muy fea, no tienes que tener miedo, lo que me pasa es que aquí hay muchos olores y con ella puedo respirar, el aire que entra lo limpia para que no me siente mal. 
Ella me miraba sin entenderlo.
-Si como si fuera la lavadora de la ropa!! – le dije entre risas.
La niña reía a carcajadas, su madre me miraba de otra manera con más sensibilidad.
-Sabes, algunas personas como yo, no podemos salir a la calle sin ella, otras ni siquiera de casa.
-Sin esta mascarilla no te hubiera podido conocer ya que no podría estar aquí.
-Bueno Alba me alegro de conocerte pero debo bajar en la próxima parada.
El metro llego a su destino y me baje haciéndole un movimiento de mano a la pequeña en forma de despedida.
Alba grito antes de que se cerraran las puertas: 

-Adiós y cúrate!


Yol Petra

No hay comentarios:

Publicar un comentario