jueves, 7 de abril de 2011

SQM, alimentación “Bio”
y agroindustria
SQM son las siglas de la nueva enfermedad “Sensibilidad Química Múltiple”. Carlos de Prada, buen amigo nuestro, publicó recientemente un libro muy significativo al respecto, con idéntico título: “SQM. El riesgo tóxico diario”. También tuvimos la fortuna de entrevistarle y sus trabajos de investigación y sus aseveraciones no dejan lugar a dudas. Las últimas ediciones de BioCultura han sido, por otra parte, cita obligada para todos aquellos que quieren saber un poco más sobre el SQM. Los propios/as afectados/as nos lo han explicado en primera persona.
Fuente foto: ©stock.xchng.com


Por Ángeles Parra, directora de BioCultura
redaccion@elmercadoecologico.com
Carlos de Prada habla claro sobre el SQM: “En España no se han hecho estudios epidemiológicos concretos pero las estimaciones que se han realizado por parte de los especialistas, teniendo en cuenta las investigaciones realizadas en otros países como EE.UU. o Alemania, permiten realizar algunas estimaciones. Las más serias van de un 0,2 a un 0, 5 % de personas con SQM. Estaríamos hablando, probablemente, deentre 150.000 y 400.000 personas. Algunos expertos dan datos muy superiores. De todas maneras lo que sí se sabe es que va creciendo el número de casos. Además, aunque las cifras anteriores se refieren a los que tendrían una SQM con cierto grado de gravedad, existe un porcentaje mucho mayor de personas, en torno a un 10% de la población, que reportan reacciones de hipersensibilidad más o menos leves ante ciertos productos de uso cotidiano tales como ambientadores u otros. Esto acaso indique que, al fin y al cabo, no estamos ante algo tan raro como a primera vista parece”.
Cada vez más común
Efectivamente, no es tan raro. Son cada vez más las personas, desgraciadamente, las que sufren patologías “de la civilización”. Y está bien claro que SQM lo es, pues los pacientes lo son por haber estado expuestos a determinadas dosis de productos químicos nocivos que han destrozadosu sistema inmunológico, hormonal, etc. Carlos De Prada nos explica: “Los afectados de SQM son un poco como los "canarios de la mina". Reaccionan y padecen síntomas, a veces muy aparatosos, por exponerse a esos niveles "bajos" de contaminantes a los que los demás nos exponemos creyendo que no nos hacen nada. Son como "detectores humanos" de tóxicos a niveles bajos. En ellos se hace visible el daño de la exposición cotidiana a tóxicos. Son como la punta de un iceberg que en su mayor parte permanece más o menos oculto: el de la gran cantidad de enfermedades que producen esos niveles supuestamente "bajos" en sectores mucho mayores de población. Lo que hoy sabe la ciencia es que la exposición a tóxicos puede tener a ver con una parte nada despreciable del incremento de algunas de las enfermedades y problemas sanitarios que más están creciendo y que más incidencia tienen en Occidente. En el libro doy datos acerca de ello. Hablamos de los cánceres, alergias, asma, enfermedades auto-inmunes, Parkinson, problemas reproductivos, problemas cognitivos de los niños... Simplemente dar la lista de enfermedades que, en mayor o menor medida, pueden verse asociadas a los tóxicos superaría el tiempo que tenemos en una entrevista como ésta. En el libro doy muchos datos científicos que ligan enfermedades muy frecuentes, como el cáncer de mama, por ejemplo, con la exposición a tóxicos como los pesticidas”.
La industria
Los tóxicos nocivos están por todas partes y nos exponemos a ellos continuamente. Hablamos, por ejemplo, de productos de limpieza, de higiene personal, de cosmética… Pero la cosa no queda ahí. En los alimentos también hay residuos de pesticidas, herbicidas… Luego, están los insecticidas de uso cotidiano, los que se están en los hospitales o trenes, aquellos con los que se rocían escuelas o parques… El cloro, el flúor, metales pesados, etc. Todo nuestro entorno es peligroso. A unas personas les supone más daños que a otros. Quizá la edad también tenga que ver. Y el estado de salud de cada cual. En cualquier caso, incluso si tenemos las mejores condiciones, no hay “dosis bajas” de peligro. Cualquier exposición es dañina. Y sus consecuencias se mostrarán tarde o temprano.
La alimentación… “Bio”
Para Carlos de Prada la alimentación convencional es uno de los primeros focos de exposición a tóxicos peligrosos y, por tanto, un hábito que puede generar, a la larga, la patología SQM: “Por supuesto. Los pesticidas son, de hecho, uno de los problemas más serios. Están en el origen de muchas enfermedades, desde problemas reproductivos a cáncer, pasando por el Parkinson entre otros muchos. Obviamente la agricultura ecológica es un antídoto muy poderoso contra esta locura envenenadora de nuestro planeta y nuestros organismos. La gente muchas veces no es consciente de la importancia de estas cosas. No es consciente de los millones de toneladas de venenos que se vierten deliberadamente sobre nuestros alimentos, sobre los suelos y las aguas y que pueden luego llegarnos de las más diversas formas. Creen que con eso de que los tóxicos que lleguen a nuestros cuerpos estén dentro de los límites "legales" no hay problema. Lo que no saben es que la comunidad científica cuestiona esos límites "legales". Que lo "legal" es una cosa y otra muy diferente lo seguro. Que hoy se sabe que los niveles "bajos" de tóxicos -esos que hay en los cuerpos de buena parte de la población- pueden estar teniendo muy hondos efectos en todos nosotros. Una respuesta contundente a la exposición a tóxicos a través de la dieta es la alimentación ecológica”.

Ignorancia médica

La clase médica vive, en muchas ocasiones, de espaldas a la realidad. Así, muchos doctores van muy retrasados con respecto a las nuevas enfermedades de origen medioambiental. No tienen información, no saben a quién consultar, van más perdidos que los propios enfermos. Carlos de Prada lo resume así: “Muchas de las investigaciones científicas que denuncian todas estas cosas, y hablo de millares de investigaciones, se publican en revistas científicas médicas de primer orden. Muchos médicos trabajan muy seriamente en estos temas.
Lamentablemente una parte del estamento médico parece no estar al corriente. Siguen con las inercias de siempre. No se dan o no quieren darse cuenta de los cambios ambientales brutales que se han dado en las últimas décadas y el efecto de todo ello sobre la salud humana. Es muy necesario que estos médicos actualicen sus conocimientos. No hablaré aquí de cómo la industria química puede tener en sus manos a los médicos y "adormecer" sus conciencias. No hablaré de ciertas cosas muy espinosas pero muy extendidas. Tampoco hablaré del lamentable espectáculo de ciertas asociaciones de enfermos subvencionadas que tampoco están haciendo demasiado bien, al no hablar nunca prácticamente de prevención sino estar sirviendo, en el fondo, a los intereses de quienes se benefician con la situación. Creo, como digo en el libro, que ha comenzado la era de la medicina ambiental y que la medicina, de aquí en adelante, o habrá de ser ambiental o, simplemente, no será. Toda medicina que no tenga esto en cuenta será pseudo-medicina, porque no contribuirá a que haya menos enfermos, más salud, sino sólo a lucrarse con la enfermedad que no se ha prevenido. El papel de la contaminación química en la salud humana no es algo anecdótico, sino que tiene que ver con un porcentaje muy importante de la carga social de las enfermedades que se padecen en Occidente y en todo el mundo”.
En primera persona
En BioCultura nos hemos propuesto dar voz en primera persona a testimonios de muchas personas afectadas por SQM, principalmente mujeres. Son testimonios que ponen a la sala entera a llorar. Porque las afectadas y los afectados viven un drama silencioso. Los políticos no quieren oírlo. Las empresas dicen que sus productos son seguros. Y las instituciones intuyen que esto es sólo la punta del iceberg y no quieren saber nada. Mientras, en BioCultura damos voz a los silenciados y ofrecemos alternativas. Es nuestro compromiso.
Fuente: ©stock.xchng.com
Para BioCultura en Barcelona (13-16 mayo-Palau Sant Jordi)  preparamos una mesa redonda que dará todos los detalles sobre la enfermedad. Contaremos con expertos y con afectadas. Se proyectara también el film “Los pájaros de la mina” y habrá instalada una exposición fotográfica de testimonios reales.
Continuamos con la recogida de firmas para conseguir que España reconozca oficialmente esta enfermedad.
Más información: http://www.biocultura.org

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