lunes, 20 de septiembre de 2010

"Pido ayuda porque quiero vivir" La cara más terrible de la Sensibilidad Química Múltiple

Esta es la evolución en sólo 10 años de una enferma de Sensibilidad Química Múltiple. Teresa Carrero comenzó a tener síntomas hace una década y le diagnosticaron la enfermedad en el 2009. En sólo un año su estado físico ha caído en picado, como muestran estas fotos. Ella misma nos cuenta su historia, protegida tras varias mascarillas. Para recibirnos en casa, el equipo ha tenido que lavar la ropa y ducharse con bicarbonato varias veces.

"Pido ayuda y prometo además devolvérselo a quien me ayude como sea, aunque sea hasta el resto de mi vida. Pido ayuda porque quiero vivir". Es la desgarradora petición de esta mujer de 45 años. Teresa era monitora de surf, muy deportista, hasta que comenzaron los síntomas y tuvo que dejarlo todo. En estos años ha acudido de un centro a otro, haciéndose análisis hasta que el año pasado le certificaron su enfermedad en una clínica privada.

Ahora hace un llamamiento público para abordar su tratamiento en Inglaterra, "porque si no me voy a morir aquí, en esta habitación... No puedo ni tomar una aspirina para mitigar mis dolores, ni ir a urgencias".

El perfume, la pintura, el detergente, el suavizante, el humo, el material de los muebles que la rodean... Casi todo daña a Teresa, que vive la mayor parte de su tiempo encerrada en una habitación y enganchada al oxígeno. Sus células no eliminan los metales pesados y se van acumulando en su cuerpo, dañando todos sus órganos. No tiene medios propios para obtener comida ecológica ni agua filtrada. Hasta lo que ingiere, la está matando. No recibe tratamiento público porque la Sensibilidad Química Múltiple aún no está reconocida por la Sanidad española. Por eso pide ayuda para seguir un tratamiento en Gran Bretaña, que cree que puede salvarle la vida.


Es el drama de muchos de estos enfermos, 300.000 en España según calculan algunos expertos. Esta enfermedad tiene tratamiento, aunque privado y muy caro. Se basa en quelaciones, vacunas, vitaminas, sauna..., hasta eliminar los químicos del cuerpo. Pero, a partir de entonces ellos han de tratar de no recontaminarse. Por eso tienen que cambiar mobiliario en casa, usar jabones, detergentes y comida especiales... En definitiva, aislarse del mundo.

"No lucho sólo por mí, sino por todos los enfermos", termina diciendo Teresa, cuyo único vínculo con el mundo es su ordenador, y que ofrece su correo nohablue@yahoo.es para todo aquel que quiera contactar con ella.

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