lunes, 26 de julio de 2010

Cuando se vive en la burbuja

Cuando se vive en la burbuja

Cuando se vive en la burbuja 



Encarna Ferri
Alicante
«Mi cuerpo nunca acompaña a mi mente»
Mientras habla, lo primero que comenta es que acaba de volverse 
del trabajo en ese momento, porque está continuamente con faringitis 
 espasmos de glotis, lo que le produce con accesos de sofocación súbitos 
y movimientos convulsivos.
Señala que todo el desarrollo de su enfermedad empezó desde el parto, 
donde se produjo un desgarro y tuvieron que ponerle tres bolsas de sangre, 
hasta que le diagnosticaron fibromialgia y en 2006 SQM.
En su familia hubo un antes y un después desde que comprendieron la 
enfermedad. «Los primeros que me acompañaron a los especialistas fueron 
mis padres, porque mi marido no podía dejar el trabajo. Luego ya venía más conmigo», 
declara Encarna. Pese a todo, y por suerte en comparación con otras muchas enfermas, 
afirma que sale de casa todos los días "gracias a Dios". Pero la vida cotidiana sigue 
siendo muy reducida y le resulta muy difícil: "No puedo acostarme más tarde de las 
22 horas si al día siguiente me tengo que levantar a trabajar. Mi cuerpo nunca 
acompaña a mi mente».

Cuando se vive en la burbuja



Isabel Ariño
Valencia
«Llegué a olvidar el nombre de mis hijas»
En el 2001 le quitaron dos amalgamas dentales sin avisarle.
 Éstos contienen mercurio y a partir de ese momento empezó a 
encontrarse muy mal. Isabel cuenta que coincidió con el embarazo 
de su hija pequeña y cuando nació ella todo fue a más. Le diagnosticaron 
fibromialgia y pasaron 5 años hasta que le comunicaron que padecía SQM.
Actualmente vive en el centro de Valencia y le gustaría mudarse, pero 
declara que «resulta complicado» porque su marido trabaja y su hija de 8 
años va al colegio. Sólo sale de casa para llevarla a la escuela y a ella también 
le han diagnosticado SQM porque todo ocurrió mientras estaba embarazada. 
«Ella es quien me cuida a mí, lo entiende todo», asegura Isabel.
La enfermedad le afectó mucho cognitivamente. «Llegó un momento en el que 
no conocía el nombre de mis hijas, me perdía en mi propia casa, se me olvidaba 
cómo subir al coche», afirma.
También a su familia le ha costado aceptarlo, sobre todo a sus padres. 
Tal y como destaca Isabel, «ponerse en la piel de un afectado es muy difícil».
Cuando se vive en la burbuja



o p
Francisca Gutiérrez

Alicante
«Lo único que me queda es el afecto de mi marido»
A los 21 años le diagnosticaron endometriosis, una afección en la 
cual el tejido que recubre el interior del útero (endometrio) crece 
en otras áreas del cuerpo, causando dolor, sangrado irregular y 
posible infertilidad. «La ginecóloga me dijo que tenía que trabajar, 
así que lo seguí haciendo. Pero al final se complicó todo y me operaron 
para quitarme todo el útero porque me afectaba a los intestinos y hacía 
sangrados internos», recuerda.
A los 36 años empezó a notar cansancio. A los 44 tenía tendinopatía, 
un sindrome clínico que produce fuertes dolores y fatiga. Más tarde 
vino la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica. Ahora, a los 52 
años y con Sensibilidad Química Múltiple, declara que su vida es muy difícil: 
«Al principio notaba que había ciertos olores que me molestaban y me 
detectaron la enfermedad. Tengo que llevar un control de todo lo que huelo, 
toco y como, porque las crisis pueden durar semanas o meses».
Su día a día desde octubre hasta aquí ha sido de la cama a la silla y de la 
silla a la cama, debido a la invalidez completa que provoca la SQM y que le 
ha hecho perder «salud, dinero, amistades y ocio».

En este momento Francisca se encuentra buscando un lugar más seguro para 


vivir. «El problema es que mi marido no puede pedir traslado en el trabajo. Su 


afecto es lo único que me queda, no estoy dispuesta a perderlo. Él tiene que 


sacrificar muchas cosas por mí, y entenderé si algún día me dice que no puede 


más».
uede más».
Mi mas sincero agradecimiento a Rosana Crespo y a Las Provincias por este estupendo reportaje y por el calor humano que sentí durante la entrevista, me escucharon  y entendieron nuestra problemática, GRACIAS

No hay comentarios:

Publicar un comentario